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Los recuerdos perdidos

En algún lugar de mi mente...

Música

Anotaciones tomadas tras asistir a dos conciertos: uno, de órgano, con el organista de Notre-Dame de París; el otro, un trío de violinistas al aire libre.

Llego tarde. Desde fuera ya se pueden oír algunas notas vibrando en el interior. Todas esas notas, esa música, parecían importadas directamente de Francia, como un buen champagne. Ya dentro, siento al órgano vibrar todo él. Y esas vibraciones que el organista transmite a los tubos a través de su teclado, los tubos me los transmiten a mí a través de mi corazón.

Luego, por la noche, son violinistas los que hacen sonar mi corazón. ¿Qué extraña resina han untado en sus arcos para sacar tal música de mi interior? ¿Cómo es capaz, el leve roce de una crin de caballo, de elevarme ante los ojos del mismo Dios?

¡Cómo añoro ese misterioso don del músico, ese glorioso y maleable lenguaje que expresa en su inefable arte! Mover las almas con delicadas o recias melodías, sin palabras, sólo con emociones puras, desnudas de todo lo material, que no sería más que un lastre para el espíritu que saborea ese delicioso licor.

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Comentarios

  1. Que ganas tengo de que llegue la Navidad, me encanta escuchar como tocan los villancicos la orquesta filarmónica en la catedral. Es un gustazo para los oidos. En Paris no he tenido la suerte de escucharlo, a pesar de que estado. La próxima vez tomaré nota.

    Comentario de Laraima hace 4 años y 50 meses


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