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Los recuerdos perdidos

En algún lugar de mi mente...

El mimo

Él mira... pero no mira. Su mirada se pierde donde ni siquiera el horizonte sería capaz de alcanzar. Mueve su boca con aires exuberantes y estrambóticos mientras sus manos parecen hacer algo en el aire -quizás coser, quizás acariciar, quizás arañar o quizás nada de esto-. Y los niños ríen.

Pero detrás de esa mirada, detrás de la máscara blanca no hay nada de esas risas. Esa careta teñida con pinturas esconde cosas que no quiere enseñar y que intenta disimular con gestos circenses. Esa cara inspira terror por todo lo que oculta.

Dime, mimo, ¿qué hay detrás de esa aparente sonrisa que adorna tu cara mientras posas? ¿Qué es lo que realmente piensas mientras los niños ríen? ¿Qué piensas, mimo, en la soledad de la noche, cuando nadie te observa? Dime, ¿acaso lloras?

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Comentarios

  1. Siempre me resultaron tristes, aunque fueran capaces de prescindir de tantas cosas para comunicarse.

    El ser payaso, el ser mimo...¿no te parece que tiene un peligro?: el que te acostumbres a sonreír. A mi me ha pasado -y no por ser payasa o mimo jeje-.

    Enhorabuena por el texto, es genial.

    Un beso

    Comentario de Carol hace 4 años y 53 meses

  2. Sí, son tristes... grotescamente tristes, ¿no crees? Es una tristeza rara, porque hasta esa tristeza parece ser falsa y un artificio de sus juegos de circo...

    Y no te acostumbres nunca a sonreir, porque siempre tienes una razón: por eso no te debes acostumbrar.

    Y gracias. Un bico ;)

    Comentario de Francis hace 4 años y 53 meses


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